sábado, 11 de febrero de 2012

Hacer de la necesidad virtud

La industria fotográfica se ha ajustado brutalmente a la crisis económica mundial. y sin darse cuenta, ha sembrado la semilla de la nueva generación de cámaras, la primera auténticamente digital que sustituirá a las réflex..

Tras el empuje de las compactas, sorprendió a propios y extraños la sólida evolución del concepto réflex, que casi sin esfuerzo aparente se digitalizó y mantuvo el monopolio de la cámara "de calidad". Cuando todo indicaba que se finalizaba el proceso de digitalización de las cámaras fotográficas, con sus tres categorías consolidadas (moviles y tabletas en la gama baja, compactas en la media y réflex en la alta), dos fabricantes, azuzados por motivos diferentes, lanzaron la propuesta de cámaras serias sin la esencia de las réflex: adiós al espejo y al visor óptico.

La aventura del sistema Micro Cuatro Tercios fue recibido con escepticismo por la industria fotográfica y por los compradores, salvo en Japón, donde tuvieron un éxito notable desde el principio. Bueno, ya sabemos que los japoneses tienen gustos algo peculiares, así que no pueden tomarse como referente para el resto del mundo. Eran cámaras más bien lamentables, sin visor integrado, aunque fuera electrónico, y con sistema de enfoque patético en general. Otra metedura de pata monumental de Olympus, que acababa de dejar en la estacada a los poseedores de sus réflex Cuatro Tercios (¡una vez más!), y una mala apuesta del gigante Panasonic, se dijo.

Pero la crisis entró a saco en los departamentos de márketing y diseño de los fabricantes, demandando cámaras y sistemas de calidad que abaratasen sustancialmente el coste de fabricación, a al vez que ofertaran algo nuevo y atractivo para los aficionados. Esta circunstancia, junto con el tradicional proceso de mejora continua en sus productos que distingue al sistema de fabricación japonés, han alumbrado una oferta de cámaras que ponen en serio peligro la supremacía réflex en la gama alta.

Como si fuera una manada de leonas atacando simultáneamente a la infortunada gacela, los mordiscos han venido de varios frentes. La gama SLT de Sony ha fijado el espejo, lo ha hecho semitransparente en su totalidad y ha conseguido mantener el sistema de enfoque óptico por detección de fase, que es el mejor sistema xe enfoque jamás inventado. El gran salto al vacío de estas cámaras, tan parecidas por fuera a las réflex, es el uso de visores electrónicos.

Otro frente abierto se debe a Fuji, que con la X1 reinventa el concepto de cámara telemétrica con su ingenioso visor híbrido. Aunque dirigido al mercado de las Leicas M, demuestra que la digitalización puede -y debe- reinventarlo todo.

Y el gran bocado se lo están dando los últimos ejemplares de la gama Micro Cuatro Terrcios, de los que la Olympus OM-D EM-5 es el mejor ejemplo hasta la fecha. Sobre el papel lo tiene todo para hacer daño al mundo réflex. Un cuerpo sellado y bien construido, un visor electrónico de alta calidad, un sensor moderno y optimizado para la ultima versión del sistema de enfoque por detectción de contraste. Si lo unimos a la amplia gama de objetivos del sistema Micro Cuatro Tercios, fácil es predecir su éxito. Que venga de una empresa desesperada por sobrevivir, demuestra que se puede hacer, de la necesidad, virtud.

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