domingo, 25 de septiembre de 2011

Las propiedades mágicas de la distancia focal en la óptica fotográfica

Intento de aclarar malentendidos recurrentes entre los fotógrafos de todo tipo y condición. Mensaje publicado en el foro de Nikonistas.

¡Ay, cuanta confusión!

La clasificación de los objetivos por su capacidad de aproximación se basa no en la focal, sino en el ángulo de visión (normalmente medido en diagonal). A igualdad de ángulo de visión, igualdad de encuadre.

El ángulo de visión depende de dos factores, del tamaño del sensor y de la distancia focal. Así que, de entrada, decir que un xx mm. es un tele, angular, etc. es un error, probablemente el más común de todos los errores que, hablando de ópticas, cometen los fotógrafos. La afirmación correcta es: el objetivo A, con la distancia focal X, en una cámara con sensor de formato Y, es un .lo-que-sea. Porque lo que realmente debe decirse es: un sistema cámara-objetivo con un ángulo de visión determinado es un tele, un angular, etc.

Esta es la primera propiedad que no tiene en exclusiva la distancia focal.

La segunda es la famosa distorsión causada por la perspectiva (que comprende desde la famosa compresión de planos a la deformación de los elementos de un rostro cercanos a la cámara). La perspectiva depende únicamente de dos factores: la distancia de la cámara al sujeto y la orientación de la misma. El hecho cotidiano que se produce cuando intentamos llenar el encuadre con objetivos de diferente ángulo de visión hace que con los que tienen un ángulo amplio (por eso se llaman angulares y grandes angulares) nos obliguen a situarnos cerca del sujeto, mientras que los que tienen un ángulo pequeño (los teles) nos obliguen a situarnos lejos. Por eso se atribuyen propiedades de la perspectiva al ángulo de visión, y por el error primero, a la focal. Pero si alguien ¡por favor, con que la prueba la haga uno sólo de los escépticos me doy por satisfecho! se toma la molestia de hacer dos fotos con la misma cámara y dos objetivos que den ángulos de visión diferentes, desde el mismo punto y a la misma escena y recorta la foto que tenga el encuadre más abierto para que coincida con la otra, comprobará que los efectos debidos a la perspectiva coinciden (en especial, la proporción relativa entre un sujeto cercano y otro lejano).

Esta es la segunda propiedad que tampoco tiene en exclusiva la distancia focal.

¿Y la profundidad de campo? Teniendo en cuenta que depende de la distancia del sujeto a la cámara, del diafragma (a números F más bajos, menor PdC), la distancia focal (a menor distancia focal, mayor PdC) y el círculo de confusión (dependiente, a su vez, del tamaño del sensor; cuando el sensor es menor, menor CdC y menor PdC), y que a igualdad de diafragma, mismo encuadre, misma posición de las cámaras, la de formato de sensor menor utilizará un objetivo con menos distancia focal mientras que la de formato de sensor mayor utilizará un objetivo con una distancia focal mayor... nos encontramos con efectos contrapuestos. Sin embargo, la influencia de la focal suele ser más importante que la del círculo de confusión, por lo que las cámaras con sensores más pequeños tienen, a igualdad de diafragma y encuadre, más profundidad de campo.

Esta es la tercera propiedad que, nuevamente, no tiene en exclusiva la distancia focal.

Como se puede ver, la distancia focal interviene en todos estos aspectos, pero no los fija por si misma. Cómo ha llegado a atribuírsele tales propiedades hasta convertirla en el Santo Grial de la óptica fotográfica es harina de otro costal.