09/02/2026

El archivo fotográfico digital. Introducción

Empiezo una serie de artículos sobre un aspecto de la fotografía que no recibe, en mi opinión, la suficiente atención en la era de la fotografía digital. Porque si algo cambió radicalmente con el nacimiento y la popularización del soporte digital en fotografía fue el archivo fotográfico (AF en adelante). Aunque hay otras formas de soporte, me ceñiré a su versión puramente digital (AFD). A partir de ahora, cuando indique AF, me estaré refiriendo al AFD.

Estos artículos están confeccionados desde mi punto de vista como fotógrafo aficionado con 25 años de fotografía 100% digital (incluyendo la captura con cámaras digitales) y con un AF que contiene más de 25.000 fotografías finalizadas. Espero que esta serie de artículos sea útil para otros fotógrafos que no han resuelto satisfactoriamente o tienen pendiente, en todo o en parte, la gestión de su AF.

Definición

Primero hay que definirlo: el AF es el conjunto formado por las imágenes originales captadas por la cámara fotográfica, las imágenes intermedias y finales, su procesado y su clasificación, sustanciado en una colección de archivos digitales. A lo largo del siglo XXI, de la mano de la expansión de la fografía digital, el soporte del AF ha migrado desde la película y el soporte papel a la expresión digital en forma de datos contenidos en ficheros, al igual que el sonido, el vídeo, etc. Como se verá, con profundas implicaciones, siendo la más importante de todas el tamaño; el número de fotografías de los AF ha aumentado en varios órdenes de magnitud. Gestionarlo correctamente se ha convertido en una necesidad imperiosa para todo fotógrafo que aprecie en algo su trabajo o su afición.

Parte de un AF

La cadena de producción y gestión del AF en la fotografía digital está formada por:

  • Fotografías originales: Directamente desde una cámara digital (sea ésta un dispositivo dedicado o un componente en otro dispositivo digital, como un teléfono o una tableta). Se sustancia en un conjunto de ficheros almacenado en una o varias ubicaciones (copias de respaldo) y accesible por uno o varios ordenadores.
  • Conservación de los datos: común a cualquier tipo de contenido digital, incluye la replicación del contenido mediante la realización de copias de respaldo para protegerlo de pérdida o deterioro por fallos del hardware o del software, y la migración forzada por el cambio de los dispositivos de almacenamiento y la obsolescencia de los formatos de archivo.
  • Entorno de procesado: es el equivalente al laboratorio químico, y está compuesto por las aplicaciones que generan las imágenes finales a partir de las originales, generando dos tipos de productos intermedios: los ajustes que definen las transformaciones que se aplican a las imágenes originales y las imágenes intermedias, necesarias en transformaciones complejas o cuando se necesitan varias aplicaciones para el procesado.
  • Entorno de clasificación: aprovechando las ventajas del soporte digital, supone la adición de información (también llamada metadatos) que permite buscar, ordenar y clasificar el AF. Incluye los metadatos y las aplicaciones para visualizarlos y modificarlos.
  • Imágenes finales: compuesto por la fotografías que, en un instante dado, se consideran completamente procesadas y clasificadas. De cada fotografía del AF debe existir, al menos, una copia finalizada, disponible para visualizar y compartir. Pero no es infrecuente que existan varias versiones finales de una fotografía, dependiendo del uso que se le vaya a dar.

El tamaño del AF

Dado que en su forma digital no es más que un conjunto de ficheros, se puede definir por su número o por el espacio que ocupa. Sin embargo, el dato más interesante para el fotógrafo es el número de fotografías que lo componen, pero este dato no es inmediato ni fácil de obtener, como se verá más adelante.

En función del número de fotografías, el AF se puede clasificar en:

  • Pequeño (hasta 1.000 fotografías). Lo habitual en la época de las fotografía química, cuando bastaban unos cuantos álbumes o un par de cajas para almacenar el AF familiar. Muy poco frecuente en fotografía digital.
  • Mediano (de 1.000 a 10.000 fotografías). Es el tamaño más frecuente para la mayoría de la población que, sin considerarse aficionada a la fotografía, ha reemplazado la fotografía química por la digital para registrar las imágenes de sus seres queridos, recuerdos, viajes, etc.
  • Grande (de 10.000 a 100.000 fotografías). Lo habitual entre fotógrafos aficionados y profesionales a pequeña escala. Se dedica un presupuesto elevado al equipo fotográfico y se utilizan aplicaciones específicas para el procesado, aunque se le presta menos atención a la clasificación.
  • Muy grande (de 100.000 a 1.000.000 de fotografías). Territorio de algunos fotógrafos aficionados y de profesionales con mucha producción, estudios fotográficos, etc. Requiere mucha inversión en equipamiento informático para almacenamiento de datos, potencia de proceso, periféricos (como el monitor) y aplicaciones fotográficas. También hay casos entre fotógrafos aficionados que priman la obtención de imágenes en detrimento del procesado y la clasificación, e incluso de la tarea crítica de la conservación.
  • Inmenso: (más de 1.000.000 de fotografías). Grandes empresas del sector de la imagen, publicaciones, archivos públicos y privados, etc. Realizan una gestión profesional del AF con presupuestos elevados y expertos profesionales en este campo, aunque hay excepciones que incluyen fotógrafos autónomos con una gran producción y poco tiempo dedicado a la gestión de su AF.

Visto lo visto, la primera pregunta que hay que realizarse cuando se aborda la gestión del AF es: ¿qué tamaño tiene? Lo veremos en el siguiente artículo.















No hay comentarios:

Publicar un comentario