sábado, 26 de noviembre de 2011

¡Pobre formato vertical!

Cada vez se hacen menos fotos en formato vertical. ¿Por qué? Para responder a esta pregunta, nos tenemos que fijar en cómo se ven las fotos en la actualidad. Relegado el papel para uso exóticos, como los álbumes de Hoffman o Fotoprix, las fotos, imágenes digitales desde su concepción, se ven digitalmente en pantallas de ordenador, de móvil o, cada vez más, en enormes televisiones de 40 o más pulgadas.

Lógico, la inmediatez de su visionado -si de ordenadores o televisiones hablamos- y la ubicuidad del teléfono móvil, dan a estos medios una ventaja insalvable por los demás. Y como en fotografía, cuando más grande, mejor, las televisiones se convertirán rápidamente en el medio favorito donde propios y extraños verán nuestras fotos. Tiempo al tiempo.

En estas circunstancias todos los medios de visualización, excluyendo el teléfono, comparten una característica que es letal para el formato vertical: son apaisados, y cada vez más. De los monitores con relación de aspecto 4:3 (cuatro partes de largo por tres de alto) se pasó a los monitores panorámicos (16:10) para seguir con los televisores panorámicos, ligeramente más apaisados (16:9). Los portátiles recogieron esta tendencia y también adoptaron el formato televisivo. Parece que el apetito por la horizontalidad no tenga límites.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de las cámaras réflex actuales tienen una relación de aspecto de 3:2, sus fotos se verán a tamaños distintos en función de su orientación. Por ejemplo, una foto vista en una pantalla panorámica de última generación, si tiene formato horizontal, ocupa el 84,4% de su superficie; si tiene formato vertical, ¡ocupa sólo el 37,5%! En términos relativos, la superficie de la foto vertical es el 44,4% de la horizontal, menos de la mitad. Normal que, de manera inconsciente y progresiva, vayamos modificando nuestros hábitos fotográficos encuadrando más y más en horizontal.

Esta dictadura del aplastamiento no es ni buena ni mala, es lo que hay. Personalmente me parece limitadora, aunque no deja de de ser una apreciación personal. ¡Qué le voy a hacer! Me gustan los retratos clásicos, tan verticales ellos... Afortunadamente, el ultimísimo grito del vendaval tecnológico que nos azota viene a equilibrar en parte la lucha entre formatos: las tabletas y sus sensores de orientación tratan por igual a formatos verticales y horizontales, gracias a lo fácil que es girar el dispositivo para que la imagen se muestre a plena pantalla, con todas sus glorias -o miserias- expuestas.